3 tipos de bodas según tu personalidad

El del enlace matrimonial es uno de los días más importantes de tu vida. Es celebración de la unión con esa persona que amas, el poder compartir tu felicidad con tus familiares y amigos, con la gente que quieres. Está lleno de momentos especiales: emotivos, alegres, anecdóticos… y quedarán para la posteridad. Por eso, el día de la boda se prepara con mucho mimo y requiere una previa cargada de trabajo duro que puede durar mucho tiempo, en el caso de que la pareja sea muy exigente con los detalles.

Pero, más que como el tipo de flores, su color su aroma, el transporte hacia el lugar de celebración de la ceremonia o los muchos o pocos invitados, es fundamental que los contrayentes se sientan cómodos, puesto que es su día. De hecho, es eso lo que delimita todo lo demás.

Para disfrutar al máximo de tu día es fundamental que, entre otras cosas, el ambiente sea el adecuado. Si sois personas sencillas, poco va a ayudar que la boda sea muy barroca, cargada de detalles superfluos que no dicen sobre vosotros o sobre vuestra relación. No solo es contraproducente, sino que existe el peligro de que os parezca que estáis en un circo y no disfrutéis todo lo que os merecéis. En esta ocasión, te traemos diferentes tipos de boda según tu personalidad, que pueden inspirarte para la tuya. ¡Esperamos que os sirvan!

1. Boda al estilo hippie

Cuánto aportaron los 60, ¿verdad? Lo mejor, sus valores pacifistas y basados en el amor. La estética del movimiento y sus afirmaciones intentaban mostrar que se podía vivir con solo eso, lo que, por otra parte, es muy apropiado para una boda cuyo principal motor es, precisamente, el amor que sienten los contrayentes.

Pensemos, por ejemplo, en el “look” de los protagonistas, que bien podría ser de inspiración Adlib, típico de Ibiza. Resultado apropiado por ser un estilo artesanal, sencillo, libre, con el que sentirse plenamente identificado para una boda de estas características.

La naturaleza también tendría que ocupar un lugar destacado en el ambiente, y qué mejor manera que elegir celebrar la boda en el campo. Hay cientos de opciones, como alojamientos rurales con encanto que han habilitado lugares espaciosos para ello, y en el que además puedes alojar a los invitados que vengan desde lejos.

2. Boda clásica

Un gran salón, lámparas de cristal, cortinas, tonos suaves con el blanco predominante… Bien podrían ser éstas las características de una boda clásica, que admite otros derivados como el desarrollarla en un jardín. Eso sí, con decoración inspirada en lo clásico.

El vestido de la novia, por ejemplo, podría seguir líneas sobrias y sencillas en blancos puros o rotos, con recogidos en torno a los que poner un velo o una bonita tiara. Si es de día, mandarán los tocados y pamelas entre las invitadas. Si es de noche, los vestidos largos. Otros detalles como el coche (un Hurtan negro, por ejemplo) contribuirían a dar ese toque al enlace.

Y que sea clásico no quiere decir que no se pueda innovar con detalles, por ejemplo, durante la ceremonia. Hace poco, estuve en una boda en la que los novios invitaban a sus amigos y familiares a escribirles algún mensaje usando una máquina de escribir antigua. Original y muy vintage.

3. Boda al estilo americano

Aunque lo más importante es común en todas partes (pareja, invitados, comida…), los detalles pueden hacer de tu boda una cita diferente. Si te encanta lo “made in America”, puedes organizar tu enlace matrimonial al estilo americano, el tercer tipo de boda que te traemos hoy.

Algo que llama mucho la atención fuera de las fronteras de USA y que muchas chicas se plantean es el de las damas de honor adultas, que normalmente son sus amigas. Llevan vestidos de la misma tela y tono, variando detalles como el escote. También el novio lleva su “corte de honor”, con vestidos en líneas similares.

Algo que también puede “americanizar” tu boda es cada uno pronuncie sus votos, que busque esas palabras especiales que le inspira la otra persona y las comparta con los demás.

Sea como sea, déjate llevar por lo que os gusta a vosotros y no por lo que te aconsejen los demás. Nadie os conoce como vosotros mismos, aunque puedas encontrar sugerencias e ideas en páginas como ésta.

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