7 pistas para saber que no has elegido el vestido apropiado

Por fin has decidido dar el paso y vas a casarte próximamente. Es evidente que no hubierais tomado la decisión si lo vuestro no fuera amor verdadero, por lo que no es en él ni en los invitados e invitadas en lo primero que pensaste cuando fuiste a casarte. En lo primero que pensaste fue… en cómo será tu vestido.

No es materialismo, es que cualquier mujer podría confesar que lleva pensando en SU momento desde que era adolescente. Y en él nunca se imagina mal vestida, sino reluciente, esplendorosa.

Aunque parezca fácil, porque la mayoría de los vestidos de novia son realmente bonitos, no carece de complicación elegir el adecuado. Puede que el que más te gusta o el que tienes tu cabeza no es el que mejor le viene a las formas de tu cuerpo o al tipo de boda que habéis pensado.

Hoy en bodanovia.com te damos 7 pistas para saber que no has elegido el vestido apropiado, un capítulo más del libro cómo elegir el vestido de novia que no te puedes perder.

1. No puedes dejar de darle vueltas

Has ido a la tienda rodeada de “las mujeres de tu vida”, posiblemente, tu madre y tu hermana, en caso de tenerla y tu mejor amiga. Te vieron con el vestido y alucinaron y pensaste “Debe de ser éste”.

Que te quedase bien no significa que realmente sea EL vestido. Si no puedes dejar de dudar o te has descubierto a ti misma mirando nuevamente catálogos o fotos en Internet, créenos: lo vuestro no fue amor a primera vista.

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2. No dejas de pensar en lo que querías inicialmente

Nos pasa a todos y  todas y no solamente en el día a día. Para unos zapatos casual, una blusa arreglada o un vestido de fiesta, llevamos una idea en nuestra cabeza antes de salir a comprar. Y claro, luego te encuentras con que el modelo que buscabas no existe exactamente.

Cuanto más pasa con un vestido de novia. Si decimos que una chica que siente deseos de casarse está pensando en su boda incluso antes de que aparezca el novio, es normal que se vea con un modelo. Y ese no es el que ya tienes encargado.

3. No tuviste “el momento”

Como apuntábamos más arriba, es cuestión de sensaciones. Has oído hablar a tus amigas o incluso visto en programas de televisión como otras se emocionaban al verse vestidas de novias por primera vez en esa prueba inicial. Alguna ni siquiera pudo contener una lagrimita.

Sin embargo, ese no fue tu casa. Un vestido que no te ponga los vellos de punta, no es tu vestido, querida.

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4. Te muestras demasiado estricta con el presupuesto

Es un punto importante que habéis alcanzado entre ambos con consenso y madurez, por lo que estás dispuesta a respetarlo hasta el final. Sin embargo, no te hará bien que pienses en el presupuesto como algo estático e inamovible.

Si has encontrado TU vestido y no lo has adquirido porque piensas que no puedes permitírtelo, no vas a poder quitártelo de la cabeza. Te recomendamos que, si es posible, modifiques el presupuesto, recortes de otros conceptos que, probablemente, no te vayan a aportar tanta satisfacción a ti, la coprotagonista de la historia. Háblalo con tu novio. Seguro que lo entiende.

5. Has intentado agradar a demasiada gente

Como señalábamos más arriba, porque siempre es así, has acudido a comprar tu vestido con otras mujeres de tu vida, entre las que incluso se puede encontrar tu cuñada. De forma consciente o inconsciente, has buscado el beneplácito de todas ellas, con lo difícil que es poner de acuerdo a un grupo de gente (a veces incluso es imposible poner de acuerdo a dos).

En esa situación, es posible que no hayas pensado lo suficientemente en ti, que no hayas tenido en cuenta tu propia opinión.

6. No va con la boda que vas a preparar

Hay un vestido para cada novia porque cada una de ellas hará su boda en un contexto diferente. De nada te va a servir un traje de novia con una larga cola de encaje si tu intención era hacer una boda rústica en el campo.

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Es mejor que primero tengas claro cómo va a ser tu día y lo expliques a los profesionales que van a acompañarte ese día. Dejándote asesorar por quienes verdaderamente entienden, es menos probable que tu elección te satisfaga desde el primer momento.

7. No va con tu personalidad

Lo hemos dicho en muchas ocasiones y no nos cansaremos de repetirlo. Un traje de novia no es un disfraz de carnaval, es un vestido especial para un día especial que debe hablar sobre ti.

Si te consideras sencilla, no te vas a sentir cómoda con un traje recargado y barroco, así que declina su adquisición por mucho que te digan lo guapa que estás. Eres tú quien lleva el vestido, no el vestido a ti.

Fuente y fotos: www.weddingideasmag.com

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