Anillos de boda: opciones para el símbolo de vuestra unión

Los símbolos han existido desde siempre, a modo identificativo de alguna idea o causa, entre otras cosas. No es más que una mera representación abstracta de ello, pero lo percibimos como algo nuestro, algo a lo que pertenecemos, algo que nos une a más personas. El valor no lo tiene el símbolo en sí, sino, como decimos la percepción que tenemos del mismo.

Un anillo de matrimonio es otro símbolo más, muy tradicional. Un elemento para identificar ante los demás (e incluso recordar de forma permanente a quien lo lleva) que has querido un compromiso de por vida con otra persona, que en su momento iniciasteis un proyecto común que aún desarrolláis y que aún os tiene remando en la misma dirección por el río de la vida.

alianzas

La historia de las alianzas, dicen, se remonta nada más y nada menos que el antiguo Egipto, cuando ya consta que se utilizaban estas peculiares esferas para el dedo en los ritos matrimoniales. En el Imperio Romano los anillos tuvieron otro uso, el de distinguir determinadas clases sociales. Pero hace ya varios siglos (unos quince, “solo”) cuando el ahora clásico intercambio de anillos se introduce en las ceremonias religiosas oficiadas por la Iglesia, algo que no se hace oficial hasta varias centurias más tarde. Eso sí, hablamos de ellas, porque en el caso de ellos, no fue hasta la segunda mitad mitad del siglo XX. Tenía lugar por entonces la fatídica II Guerra Mundial, y los soldados que combatían en los campos de batalla los portaban en recuerdo de las mujeres de su vida. Es triste, porque muchos ya nos la volvieron a ver, pero a la vez hermoso si se piensa que ese recuerdo, el de ella, podía alentarlo a luchar con más ahínco para seguir vivo y volver a verla.

Pero veamos qué anillos se suelen utilizar como alianzas el día de la boda, a fin de de ayudarte a encontrar cuál es el adecuado para vosotros, los contrayentes.

1. Anillo de oro y diamantes

Se trata de los grandes clásicos para una boda, los que siguen siendo muy utilizados peses a abundar ya otro tipo de materiales. Se da la circunstancia de que, además, el oro es un símbolo bíblico, que aparece varias veces en los textos sagrados simbolizando cosas diferentes, como la sabiduría divina o el valor del amor y la fe.

Hay multitud de formas y precios, desde sencillas pero hermosas piezas de oro con una fila de diamantes en su interior, hasta una doble pieza entrelazada también adornada con diamantes.

2. Oro blanco

No deja de ser un material bonito y, sin embargo, es más barato que el oro. En el caso de que vuestro presupuesto sea limitado, se presenta como excelente opción. Suelen ser piezas sobrias, elegantes y sencillas, desde anillos lisos solo compuestos por este material, o incluyendo algún material precioso en fila por todo su contorno o solo una en la parte central, la más visible.

3. Platino

El platino es parecido al oro blanco a nuestros ojos, incluso difícil de distinguir si no eres muy ducho en temas relacionados con la joyería. Es muy duradero, tanto que es incluso más caro que el clásico oro, pero impedirá que se desgaste con los años, que pierda sus hermosas características iniciales.

4. Piedras preciosas

Incrustados en anillos hechos de materiales como los ya repasados, dan un toque elegante a la pieza, aunque suele ser esto lo que encarece el producto. Además de los clásicos diamantes, en los que todo el mundo piensa cuando oye “piedra preciosa”, hay otros igualmente bellos aunque menos utilizados. Es el caso de la esmeralda con su característico color verde, ya muy apreciada en tiempos de faraones. En otras tonalidades encontramos el rubí (en rojo) o los zafiros (azul).

Cualquiera de ellos, en solitario o combinado, dará ese toque especial que haga brillar tu mano.

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