Aperitivos dulces para bodas, ¿cuál es el mejor momento para servirlos?

Los aperitivos dulces para la boda constituyen una fantástica forma de endulzar a los invitados y también a las familias de los recién casados, pero… ¿cómo saber el mejor momento en el que dar a probar unos exquisitos dulces que pueden dejar a los invitados relajados antes de lo necesario? Lo más habitual tras la celebración de la ceremonia y el “Sí quiero” de la pareja es que se celebre en la antesala del lugar del banquete o convite de boda un leve “pre-convite” en el que se den tapas, aperitivos a todos los invitados, familiares, recién casados… pero, ¿es este un buen momento para dar también a probar aperitivos dulces para bodas? Hoy vamos a dar algunos consejos muy interesantes sobre ello.

¿Aperitivos dulces para bodas? Sí, pero… ¡cuidado!

A nadie le amarga un dulce y está claro que después de toda la mañana o tarde de nervios, preparación, viaje en muchas ocasiones y tras pasar pasar previsiblemente muchas horas de pie y muy entretenidos con trajes, vestidos, familiares… un dulce es muy apetitoso y sirve para relajar el cuerpo, y por ello los aperitivos dulces para bodas desaparecerían muy rápido de los platos de los camareros. ¡Cuidado! Porque esto puede producir que muchos invitados acaben ya cansados y relajados y posiblemente incluso sin hambre para comer como debe ser en el banquete. Los dulces suelen ser saciantes y sobre todo en los niños y los más pequeños, pueden acabar que muchos acaben la fiesta antes de tiempo y los padres tengan que marcharse antes de lo debido.

Antes del banquete, en su justa medida

Aperitivos dulces para bodas

Que no sea recomendable ofrecer muchos aperitivos dulces para bodas antes del convite no significa que sea una mala idea… ¡en absoluto! Todo en su justa medida es bueno,  y junto con aperitivos y entrantes como pueden ser gambas, tapitas de jamón serrano y queso, o tapas más extravagantes, aperitivos dulces para bodas como puede ser, por ejemplo, rollitos de dátiles enrrollados con bacon y miel, será un verdadero triunfo y un éxito que para nada saciará el apetito de los invitados, ya que este tipo de tapas son muy ligeras y es más bien al contrario: abren el apetito de los comensales.

Después del banquete de boda, ¡barra libre!

Una vez que ya ha pasado el “grueso” de la boda, la ceremonia del “Sí quiero”, los entrantes y el convite incluyendo la tarta de boda, es hora de dar rienda suelta a la pista de baile, la barra libre de bebidas, y por supuesto la barra libre de dulces, que cada vez está más presente en las bodas.  Organizar fuentes de chocolate con dulces para ir picando, rondas de tapas dulces o con pequeñas porciones de tartas, es una gran forma de que los más golosos estén muy agusto en la boda. Y es que los aperitivos dulces para bodas constituyen un aspecto tan fundamental como las bebidas, los sorbetes de frutas entre platos, y en general cualquier otro aspecto culinario del día.

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