Consejos a la hora elegir el menú de tu boda

Muchas de las cosas buenas de la vida suceden en torno a la mesa, y ante platos y copas con comida y bebida. En ella nos reunimos con nuestros familiares, amigos o compañeros de trabajo, recibimos buenas noticias o nos llevamos grandes sorpresas. Reúne tanto a quienes gusten de probar sabores nuevos y exóticos, amantes de la buena cocina, como a quienes den a la alimentación una importancia meramente funcional.

Igual que cuidas a tus invitados e invitadas a casa en un día cualquiera, igual que quieres que se vayan con una buena sensación, también debes cuidar el menú de tu banquete de bodas. Junto con la ceremonia y el momento del enlace, que motiva la celebración posterior, es lo más importante.

Hay auténticos profesionales en lo que respecta a caterings para ayudarte a preparar la fiesta, pero eso no significa que no tengas que prestar atención a los detalles, al margen de simplemente elegir el menú. Hay tantos como formas de cocinar un plato, pero hay otras cuestiones que deberás considerar.

Un menú para vosotros

Como el resto de la boda, que es de vosotros dos y por tanto es única e irrepetible, el menú también debe ser el adecuado para la pareja. Sois vosotros los primeros que tenéis que disfrutar, así que elegir en consonancia a eso. No es ninguna tontería, a veces nos dejamos llevar por las ganas de sorprender o de agradar a los invitados.

Si habitualmente consumís mucha verdura, o preferís el pescado en lugar de la carne, es necesario que baséis en ello el menú. Haced sabed al chef y al jefe de comedor qué os gusta y qué no debe poner en la mesa bajo ningún concepto. Ha habido casos de retirada de aperitivos ya en el salón (por ejemplo, las aceitunas) por no haber sido lo suficientemente específicos antes, y encontrar en nuestra propia boda un producto que nos desagrada por completo. ¡Evítalo!

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Ten en cuenta la circunstancias especiales

No es una por una mera cuestión de agradar. Desde el pasado mes de diciembre de 2014 en España es obligatorio por ley informar sobre alérgenos a los comensales de un restaurante, bar o salón de celebraciones (como en este caso). Los más comunes son 14, y entre ellos se encuentra el marisco, los huevos, la leche, el pescado o el gluten.

Probablemente el catering ya lo sepa, pero no está de más que le instes a compartir la información con los y las comensales, por ejemplo, con un folleto explicativo sobre su plato antes de comer, o un tríptico sobre la mesa. Los invitados sensibles a algún alérgeno estarán acostumbrados a tener precaución, pero también vosotros debéis contribuir a que en alguno aparezcan reacciones leves (urticaria o trastornos intestinales) o, en el peor de los casos, nos encontremos ante un shock anafiláctico.

Por otra parte, pide a las personas que invites que te proporcionen la pertinente información a su debido tiempo, lo que te ayudará mucho a elegir el menú. Si entre ellas hay quienes por cuestiones religiosas, éticas, ecologistas o de otro tipo siguen dietas vegetarinas, lactovegetarianas o veganas, entre otras posibilidades, deberás proporcionarles un plato alternativo al del menú general.

Apuesta por la calidad

Que nada salga mal depende de ti. Cuando te sugerimos que apuestes por la calidad, no queremos decir que tengas que gastar un presupuesto que no tienes para montar una boda por todo lo alto sin necesidad. Ten en cuenta detalles como escoger platos con recetas que contengan productos que estén de temporada. Con ello te asegurarás no solo de que estén disponibles, sino de que sean sanos y tengan sabores, texturas y tamaños homogéneos entre ellos.

Por otra parte, ten en cuenta que el patrón que más se repite es también el ideal: una recepción con canapés y tapas; unos aperitivos para compartir por mesa; y bien un primer plato muy ligero (una sopa fría o caliente) y un segundo más contundente, o directamente un segundo según la cantidad en los platos anteriores, seguido por un postre también ligero. El sorbete es una buena opción si el menú tiene mucho contraste de sabores. Y, si la barra libre es larga, los invitados agradecerán nuevas tapas (montaditos, minihamburguesas…) en la llamada recena.

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