Cuatro cosas que hacer con el vestido de novia tras la boda.

El vestido de novia es una parte fundamental de la boda, y por ello ha estado ocupando un espacio importante en este blog durante los últimos meses. Sin embargo, es un vestido pensado para un único uso y, a decir verdad, es una lástima que sea así tanto por el esfuerzo económico que conlleva adquirir uno como por el cometido tan especial que desempeña.

Para que vuestro vestido de novia no corra el destino de criar polvo en un armario, hoy queremos compartir cuatro cosas que podéis hacer con éste una vez haya pasado la ceremonia. Ya sea para conservarlo en las mejores condiciones posibles o para darle alguna otra utilidad.

 

Preservar el vestido

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Si lo que deseáis tras la boda es guardar el vestido en las mejores condiciones posibles, probad a buscar salones de boda o lavanderías que ofrezcan el siguiente servicio: una caja especial libre de ácidos que prevendrá el deterioro tanto del vestido como del velo, impidiendo que se vuelva amarillento entre otros fenómenos que pueden sufrir las telas. Además, ocupa menos espacio que un perchero y una bolsa para el vestido, así que os será más fácil guardarlo. ¡Dos por uno!

Donarlo

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Ya que vuestro vestido os ha proporcionado tanta felicidad y os ha acompañado en un momento tan especial de vuestras vidas, ¿por qué no usarlo ahora para ayudar a otras personas a sentir lo mismo? Informaos sobre alguna ONG de vuestra localidad a la que donar vuestro vestido para que otras novias menos favorecidas puedan acceder a un bien que de otro modo no podrían permitirse. El vestido seguirá cumpliendo con su cometido y vosotras habréis realizado una buena obra.

Alterarlo

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Si queréis sacar el máximo rendimiento al dinero invertido en vuestro vestido de novia, otra opción es someterlo a modificaciones para alargar su vida útil. Podéis convertirlo en ropa para bautizar a vuestra descendencia (quienes queráis hacerlo, por supuesto) o en un vestido diferente para celebrar  ocasiones especiales como vuestro aniversario otras bodas a las que asistáis como invitadas… De hecho, vuestro vestido también se puede transformar en cortinas, fundas de almohada y hasta adornos para el árbol de Navidad o el Belén, así que el límite lo ponen vuestra imaginación y hasta qué punto queráis convertir el vestido en otra cosa totalmente diferente.

¡O destrozarlo!

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Si tenéis un lado artístico y un poco salvaje además de poco apego por los bienes materiales, contratad a un fotógrafo o un cámara y preparaos para una sesión de destrozo de vestido post-boda. Es una alternativa sucia pero muy divertida: revuélcate en el barro, chapotea en la playa, úsalo de lienzo… Si no vas a darle más uso y tampoco tienes demasiado interés en conservarlo, ¡aprovecha y desahógate un poco! Quedará una sesión de fotos o un vídeo muy divertido y podréis descargar un poco el estrés acumulado con los preparativos.

 

Aquí tenéis, cuatro cosas que podéis hacer con vuestro vestido de novia antes de que se acabe pudriendo en un armario o baúl. ¿Estaríais dispuesta a hacer alguna de esta lista? ¿Qué hicisteis o queréis hacer con vuestro vestido una vez haya pasado la boda? ¡Animaos a compartirlo en la sección de comentarios!

 

Fuente: DesireeHartsock.com

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