Cuatro tradiciones de boda que pueden cambiarse.

La boda es una ceremonia sumamente antigua y, por tanto, no es de extrañar que esté marcada por las tradiciones. Sin embargo, vivimos en una época marcada por el desafío a las viejas costumbres, y esta no es una excepción. Por ello, hoy queremos compartir cuatro reglas que marcan a la ceremonia nupcial que se pueden pasar por alto y alternativas para sustituirlas. Si no sois partidari@s de seguir las convenciones sociales seguid leyendo para conocer más acerca de cómo plantar cara a las siguientes tradiciones.

 

La novia debe vestir de blanco.

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Todo el mundo sabe (o cree mejor dicho) que el vestido de novia debe ser de color blanco. Y sí, el blanco o un tono marfil quedan bien, pero las novias que quieran acentuar su vestido con otros colores no tienen nada que temer: permiten dar un toque popular y distinguido a la novia y en algunas culturas cuanto más vivos sean los colores más bella se considera a ésta.

Lanzar arroz.

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Otra costumbre muy típica de las bodas es lanzar arroz a los novios a la salida de la ceremonia, lo cual no sólo la convierte en una especie de pelea de comida sino que es peligroso para los gorriones. No obstante,hay que admitir que es una tradición divertida y que implica de forma activa a los invitados así que, en lugar de renunciar a ella, se puede modificar cambiando el arroz por pétalos, burbujas o confeti biodegradable, dándole además un toque precioso a las fotos que se tomen del momento.

Ver a la novia antes de la boda da mala suerte.

Una creencia basada en la superstición. No hay necesidad de pensar que ver a la novia un poco antes de la boda va a decidir el futuro de la relación, y con ambos novios con los nervios a flor de piel por estar a punto de dar un paso tan importante, ¿por qué no verse un momento y lidiar con estos nervios en pareja? Es la ocasión perfecta para compartir un abrazo o algunas palabras que no se quieran decir en público.

La línea de recepción.

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El dolor de cabeza definitivo. Recibir a los invitados uno a uno a la entrada de la recepción o convite puede llegar a ser un proceso largo y tedioso para unos novios que a esas alturas ya estarán exhaustos. En su lugar, apostad por un trato más cercano: dad vueltas por el salón, acercaos a los invitados y dadles un trato especial, lo cual queda más humilde, amable y da una sensación de mayor felicidad.  Y no os preocupéis si dejáis a algunos más de lado, pues entenderán que en un día tan ajetreado pueden pasar esa clase de cosas y siempre habrá un hueco para agradecerles su presencia.

 

Con esto ya tenemos cuatro tradiciones de boda que se pueden saltar y alternativas con las que suplirlas. ¿Y qué hay de vosotr@? ¿Sois tradicionales u os gusta romper con lo establecido? ¡Podéis contarlo en la sección de comentarios!

 

Fuente: Fourmine.com

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