Ideas para acertar con la tarta de boda, ¡no te las pierdas!

Las tartas de boda son la guinda del pastel -nunca mejor dicho-, la mejor carta de presentación para todos los invitados y la protagonista junto con los novios a la hora de arrancar la mejor parte del banquete de boda. De muchísimas formas, colores y sabores, las tartas de boda también ocuparán un importante recuerdo en la memoria de los novios, de los invitados, y por supuesto en el álbum de fotos del día más importante de la pareja. Visto así, ¿cómo no escatimar ni un solo detalle en su elaboración, sabor y presentación?

A la hora de escoger una buena tarta de boda hay que tener las ideas claras y saber qué se quiere y qué no se quiere. Porque la tarta de boda suele gustar a todo el mundo, pero es fundamental que guste más a los novios frente a cualquiera de los invitados. Sigue nuestros consejos para que la elección de la tarta de boda sea todo un éxito y por supuesto, al gusto de todos. ¡No te los pierdas!

Los sabores suaves nunca fallan

Está claro que las tendencias cambian y elementos como las tartas de fondant están ganando muchos adeptos durante estos últimos años y temporadas de novios. Pero a la hora de la verdad, de disfrutar de un pastel de la tarta, los sabores y tartas tradicionales suelen llevarse la palma y ser una apuesta de éxito asegurado. Las tartas de mousse de limón o fresa, tartas de yema o tres chocolates, suelen gustar a todo el mundo y admiten también cierta personalización y añadido de toques exclusivos para darle un gusto más refinado -y no solo a tarta típica de cumpleaños-, y asegurarse de que gustarán a todos y permitirán largas horas de baile y disfrute en la pista de baila del salón de ceremonias.

Las tartas de fondant están de moda, pero…

tarta-de-boda-fondu…ojo, porque no suelen gustar a todos y hay que tener un cuidado especial en su elaboración. El principal punto a favor de las tartas de fondant es la capacidad enorme de personalización y diseño de elementos decorativos comestibles, como flores, acabados visuales, muñecos comestibles… todo es fácil con el fondant, pero su elaboración a base de azúcar convierte la tarta en una mucho más empalagosa que otra como un mousse de limón, y puede sentar peor a los invitados de cara a estar toda la tarde o toda la noche bailando y disfrutando de la fiesta.

No temas de escoger varias opciones

Es obvio que la tarta de bodas que cortaréis los novios no será toda la que degusten los invitados, ¡sería demasiado grande! Por ello, no es una mala idea, en absoluto, elaborar una tarta más de presentación y que puede ser decorativa y de fondant, y luego repartir a los invitados una pequeña porción de ésta, y repartir un pedazo más grande de otra más ligera como una de yema, o la ya mencionada mousse de limón.

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