Lo que debes saber sobre el segundo vestido de novia

En la actualidad, muchas novias cambian sus trajes antes o durante la celebración del banquete de bodas. Hay quienes todavía ni se lo plantean por diferentes motivos: se han gastado demasiado en un traje para solo un ratito, les gusta tanto que quieren lucirlo durante más tiempo…

Sin embargo, otras tantas se decantan por esta opción por motivos variados pero, principalmente, porque son más cómodos. Imagina un traje con mucho volumen en la falda, que resulte pesado para el momento del baile. O que tenga una larga cola poco útil si vas a celebrar tu boda en el campo, en el exterior.

No tienes por qué renunciar a él si es el vestido que te ha enamorado, simplemente, contempla la posibilidad de lucir otro modelo durante la boda. Hoy te contamos todo lo que debes saber sobre el segundo vestido de novia.

Vestido para la ceremonia

Es habitual que las novias lleven solo uno, pero lo cierto es que cada uno se idea con diferentes atributos, porque cada evento es diferente entre sí.

Un vestido para la ceremonia, como  te comentábamos más arriba, puede ser más formal y/o llevar una falda más recargada, incluyendo una larga cola. Puede restringir los movimientos de la novia durante el banquete.

En determinadas culturas o en lugares con ciertas costumbres, el vestido para la ceremonia puede reunir incluso requisitos que se exigen, como el ser recatado y no muy descubierto. La formalidad, en todo caso, es la diferencia principal que guarda con el vestido para la recepción.

Vestido para la recepción

En cambio, un segundo vestido para la recepción y banquete te permite mayor movilidad, al componer una estructura mucho más sencilla. Es más corto y no lleva cola, además de ser más informal. Puede incluso salirse de los tonos blancos, o ir acorde con el tema de la celebración, si es que has elegido uno.

Habitual en otras culturas

Aunque en los países occidentales no es aún una costumbre implantada, en otros culturas sí es de lo más habitual. En Japón, por ejemplo, las novias llevan más de un kimono el día de su boda, más sencillo durante la ceremonia y elaborado durante la recepción.

En China, por otra parte, las novias se cambian en más de una y de dos ocasiones. Es habitual, eso sí, que el primero sea el blanco virginal y que luego, durante la ceremonia del té, lleven el traje típico. Al fina del banquete se vuelven a cambiar. Si te parecen demasiados cambios has de saber que en Marruecos las novias se cambian… ¡hasta en siete ocasiones!

Alteraciones

Si hemos señalado que la formalidad de cada traje es lo que les hace diferentes, eso nos lleva lógicamente a pensar que habrá cambios también en el look. No llevas el mismo maquillaje ni peinado para una cita formal que para una informal.

Tendrás que contar con un especialista durante la boda, o que éste te explique antes de la ceremonia cuáles son los cambios a realizar. Pide ayuda a algún familiar a una amiga.

Un híbrido entre ambos

Es evidente que tener dos trajes de novia requiere de dos gastos, con lo que ello supone… o no. Siempre puedes acudir a una tendencia que llegó con fuerza hace unos años, y que es la mejor opción para novias que no renuncian a nada, ni a lo bonito, ni a lo cómodo ni a lo barato.

Vestido de Reem Acra (Foto: Hola)

Vestido de Reem Acra (Foto: Hola)

Vestido de Jordi Dalmau (Foto: Hola)

Vestido de Jordi Dalmau (Foto: Hola)

Hay vestidos de novia proclives a sufrir los cambios necesarios y quedar igualmente bonitos en una y otra opción, pero ganando en comodidad. Ya hay algunos diseñadores que sorprendieron con sus modelos, que te invitamos a estudiar.

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