Segundo vestido de novia, motivos por los que cambiarse en tu boda es una buena idea

En las bodas tradicionales que hemos ido viendo y celebrando durante todas estas últimas décadas los patrones siempre han sido los mismos, y en muy pocas ocasiones, como bodas de famosos o de alto poder adquisitivo, hemos visto que la novia ha celebrado el día de la boda con varios vestidos de novia, intercalados en momentos perfectos y dejando caer que esto iba a ser una tendencia que iba a cobrar fuerza cada vez más rápido. Y así está siendo.

Cambiarse el vestido de novia ya no es ninguna hazaña solo para bodas de famosos… ¡para nada! El segundo vestido de novia tiene ya motivos de sobra para formar parte de toda buena boda que se precie, y dados los buenos precios que se pueden encontrar actualmente para los vestidos de novia, es algo asequible y que para nada dispara el coste total de la celebración. Hoy, te damos varios motivos por los que cambiarse en tu boda es una buena idea. ¡No te los pierdas!

1. Frescura asegurada

Varios vestidos de novia

Cambiarse de vestido durante la celebración de la boda es sinónimo de éxito asegurado. Dejarás boquiabierto a todos cuando te vean aparecer, por ejemplo, desde el convite hasta el salón de ceremonias con un vestido totalmente nuevo y que nadie se esperaría. La atención que recibe un cambio de estas características es imponente, ¡nadie se quedará indiferente! Y por supuesto, supone un golpe de aire fresco a tu imagen y también de cara a las galerías de fotos y del álbum de fotos de bodas. También permite variar en el diseño, o si el convite es en el exterior y el banquete en el interior, por ejemplo, optar por vestidos más o menos frescos.

2. La excusa perfecta para llevar un vestido de color

Varios vestidos de novia

Todas queremos casarnos de blanco (o casi todas), pero… ¿a quién no le gustaría celebrar su boda también con un vestido espectacular y que cuente con más colores aparte del blanco? El segundo vestido de novia es perfecto para esto. Si bien es cierto que las fotos del “Sí quiero”, en el altar y durante la entrada a la Iglesia o donde la celebres, mantendrán el espectacular vestido blanco, la idea de cambiarse el vestido por uno de color para el banquete y todo lo que venga después, es una idea fascinante. Permite variar con ideas, colores como el rojo o el azul… las posibilidades son infinitas, y esto es una confirmación de que sí, se puede tener todo en la boda de tus sueños. ¡Y sin pagar tanto por ello!

3. Arriesgar con un vestido corto no es arriesgar

La idea de casarse con un vestido corto ronda a muchas más mujeres de lo que parece, pero la tradición de ir al altar o de dar el Sí quiero con un vestido largo es poderosa y cuesta resistirse a ella. Pero un segundo vestido de novia puede arreglar estos problemas a la perfección, y es que es una gran idea, sobre todo en verano, cambiarse el vestido de novia por uno corto de cara al convite y a la celebración del banquete. Puede ser blanco también, y como apunte interesante, esto soluciona todos los dilemas que tiene una mujer a la hora de querer un vestido de novia que sea largo, pero de dos piezas para transformarse en corto. ¡Se puede tener todo!

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